martes, 17 de julio de 2012

Motivación en el trabajo: Cómo y cuánto acaricias?


Probablemente la teoría más conocida sobre la expresión de aprecio y motivación a los demás es el concepto de caricias propuesto por Berne en su teoría de Análisis Transaccional.

Una caricia es una "unidad de reconocimiento" en una interacción entre las personas.   Es cualquier cosa que hagamos que demuestra, de alguna manera, a otra persona que reconocemos su existencia.   Esto puede ser de diferente intensidad, algo tan simple como mirar a alguien o tan intenso como abrazarle.   Las caricias también pueden ser positivas o negativas.

Berne señaló que las caricias son una necesidad biológica.   Los seres humanos experimentamos grandes dificultades para vivir sin ellas.   Los bebés no se desarrollan adecuadamente si no se acarician, como lamentablemente se ha demostrado en los orfanatos donde los niños han sido descuidados.   Las personas que se encuentren en régimen de aislamiento también experimentan altos niveles de estrés debido a la falta de contacto humano.  Por eso posiblemente evitamos acariciar cuando deseamos castigar.

Muy pocos de nosotros pueden llegar a convertirse en ermitaños.   La mayoría necesitamos el contacto humano y algunos necesitamos una gran cantidad de caricias.   Todavía no se sabe con certeza si esto es debido a la naturaleza o la crianza.   Sin embargo, sí sabemos que los individuos varían en su necesidad de caricias.   Cuanto más podamos satisfacer nuestra necesidad individual de una manera positiva, más capaces de funcionar seremos.

Caricias positivas y negativas

Una caricia positiva puede ser un cumplido, pero puede ser muchas otras cosas también, como por ejemplo:  un saludo de rutina (esto sería de baja intensidad); hacer una pregunta para conocer a la otra persona o sus puntos de vista, compartir algo acerca de ti con ellos, o invitar a invitar a alguien a tomar un café.

Una caricias es positiva, de hecho, siempre que  invita a los destinatarios a sentirse bien consigo mismos y con los demás.   Una caricia negativa es una interacción que invita al oyente a creer que alguien no está bien consigo mismo, con otra persona o ambas cosas.

Estas definiciones son importantes  No estamos diciendo que  nunca se debe criticar a alguien. Obviamente, esto puede ser necesario si su rendimiento no es satisfactorio.   Sin embargo, no hay necesidad de hacer críticas destructivas.   En cambio, tus observaciones sobre el otro se pueden expresar de una manera que se enfoquen en lo que el otro tiene que hacer para obtener mejores resultados.   Esta crítica constructiva permitirá a la persona saber que tú crees que es competente y que puede mejorar.   Si quieres puedes pensar en cómo te sientes cuando alguien te da información de esta manera, en comparación con cómo te sientes  cuando hacen comentarios puramente negativos sobre lo que está mal de lo que has hecho.  Esto quiere decir que la crítica constructiva es una caricia positiva, cuando parte y se dirige al estado OK de los interlocutores.

Por otro lado, alabar a alguien por comparación con otra persona por lo general será una caricia negativa.   Esto se debe a que este tipo de comentario generalmente invita al oyente a sentir que es de alguna manera mejor que la otra persona y esto puede generar arrogancia. Esto es psicológicamente perjudicial para ellos.   Así, comentarios como: "Usted hace eso mucho mejor que sus compañeros".  O "Me gustaría que Luis fuera tan bueno en esto como tú” pueden crear malos sentimientos dentro de su equipo, sobre todo si se repite ante las personas que están siendo descritos como menos eficaces.

Caricias condicionales o incondicionales

Otra clasificación de las caricias es si son condicionales o incondicionales.   Las caricias condicionales son las interacciones que se producen siempre que alguien ha hecho algo.  Las caricias incondicionales se da sin ninguna condición.

Las caricias condicionales suelen darse , por lo tanto,  sobre las cosas que la persona tiene algún control.   Ejemplos de esto son el rendimiento, la forma en que se visten, si llegan tarde a trabajar, los comentarios acerca de los comportamientos específicos y así sucesivamente.   La clave aquí es que la persona recibe este estímulo si ha hecho algo para merecerlo.

Las caricias condicionales pueden ser positivas o negativas.

Las incondicionales se dan en aquello que la persona no tiene control o simplemente porque la persona existe.   Son mucho más poderosas que las condicionales, ya que son sobre la persona.   Algunas personas encuentran que las caricias incondicionales son demasiado intensas y es posible que prefieran no sentirse tan cerca de alguien.  Se puede notar que sólo se sienten cómodos cuando están aceptando caricias condicionales.  Caricias incondicionales incluyen ejemplos tales como decirle a alguien que te  gusta trabajar con ellos o comentando los aspectos de su persona que no se pueden cambiar (como el color de sus ojos o su altura) o haciéndoles preguntas sobre sí mismos como seres humanos.  

Patrones de caricias

Debido a que las caricias son una parte esencial de la vida, todos establecemos patrones de interacción para estar seguros de que vamos a obtener el reconocimiento suficiente.   Lo que pasa es que tendemos a establecer relaciones con un número bastante limitado de personas que tienden a proporcionarnos los tipos de caricias a las que las que estamos acostumbrados.   Podemos tener contacto a veces con otras personas, pero es muy probable que las caricias que nos den sean algo así como un extra en nuestra dieta habitual.

Podemos tener varios patrones en diferentes áreas de nuestras vidas.   La mayoría de nosotros, por ejemplo, tiene un patrón de acariciar establecido en el trabajo circunscrito a los colegas que tienen más contacto con él.   Somos propensos a tener un patrón diferente para las caricias hacia nuestra familia, aunque si no estamos en contacto regular con los miembros de la familia trataremos de compensar el déficit en otros lugares.

También podemos tener varios patrones diferentes para las caricias que usamos con nuestros amigos.   Tal vez tenemos un grupo de amigos con los que hacer deporte,  otros que le invitamos a nuestra casa para las fiestas, y tal vez otros que no vemos muy a menudo.   O puede que no marquemos límites claros entre nuestras relaciones y que nuestros amigos se reúnan entre sí  y tal vez conozcan a nuestra familia y a nuestros compañeros de trabajo también.   Todo esto dependerá de nuestras preferencias individuales.

Cualesquiera que sean nuestros patrones personales, vamos a tratar de que hayan suficientes personas involucradas en ellos para que recibamos la cantidad adecuada y el tipo de caricias que necesitamos.   Por ello algunas personas tienen un amplio círculo de amigos, mientras que otros parecen arreglárselas con muy poco contacto. Tampoco es bueno o malo, la gente es diferente.

Le sugerimos reflexione sobre sus propios patrones de caricias dentro de su equipo de trabajo.

Cantidad y tipo de caricias que otorga. Y a la inversa, cantidad y tipo de caricias que recibe.
¿A quién se incluye en el patrón?   ¿Incluyó sólo a la gente que le gusta? ¿Ha incluido a su gerente ?  es sorprendente cuántas personas no piensan en su propio jefe como alguien con el que trabaja en estrecha colaboración.

 ¿Tuvo alguna dificultad encontrar personas suficientes para incluir en este ejercicio, es posible, quizá que usted necesite considerar cómo  puede ampliar el círculo de contactos.

¿Cuándo y cómo a menudo le acarician a usted?.   ¿Le acarician con bastante regularidad, o tiene problemas para recordar la última vez que le dieron un reconocimiento significativo?

¿De que intensidad son las caricias que da y recibe?   ¿Son algo más que saludos y rituales? en caso afirmativo, ¿Qué aporta esto a su relación?

¿Son las caricias que da y que recibe positivas o negativas? Mejor ser honesto con usted mismo!   ¿Da a veces caricias negativas, tal vez cuando se siente estresado o cuando alguien ha sido desagradable con usted?   Si sus caricias son todas positivas, compruebe si hay alguna crítica constructiva.

¿Da usted las caricias que le gustaría recibir?.   ¿Qué evidencia tiene usted de que las caricias que da son apreciadas por su interlocutor?

Compruebe también que sus caricias no están influenciadas indebidamente por sus propios estados de ánimo.   Todos conocemos a personas que sólo alaban a los demás cuando ellos mismos han sido elogiados  o gerentes que vienen a trabajar de mal humor y critican a todos a su alrededor!

Mejore su patrón de caricias

 ¿Es necesario incluir a más personas dentro de su patrón de interacción en general?   ¿Quién podría ser?   Comience con una o dos personas solamente y poco a poco encuentre oportunidades para acariciarlos.   No agregue un montón de gente a la vez ,   usted no tendrá el tiempo suficiente, le resultará demasiado estresante, y la gente comenzará a preguntarse qué le pasa!

¿Necesitan algunas personas más caricias que los demás?    No espere que todo el mundo responda exactamente del mismo modo  acariciando.   Tenga en cuenta que hay a los que les gusta pocas y potentes y  también los que se contentan con caricias de menor intensidad dadas con más frecuencia.   Identifique a las personas que prefieran una caricia de mayor intensidad de manera ocasional.

¿Es correcto el contenido de la caricia?   El contenido debe ser importante para el receptor.   Compruebe que está hablando con ellos acerca de lo que a ellos le importa ( sus aficiones o su trabajo).

¿Qué pasa con caricias negativas?   Cambiar estos valores a positivos!   Invitar a alguien a sentirse mal no es una buena receta para una relación, por superficial que sea.   Busque cosas positivas para comentar o cambe a la crítica a constructiva para que la persona sepa lo que usted quiere que haga en el futuro en lugar de lo que no le gustaba en el pasado.

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